¿Han estado alguna vez en medio de un atasco de tráfico? La mayoría de la gente pierde parte de su vida delante de un volante, intentando llegar o salir de algún sitio. Es el caso de Maya y el señor Gallardo que han quedado atrapados en un gigantesco y eterno embotellamiento a las puertas de una gran ciudad, allí quedarán anclados a un espacio que representa la movilidad, la velocidad y las prisas de nuestro tiempo.
El gran atasco nace de la necesidad de seguir explorando los elementos, técnicos, narrativos y argumentales utilizados en el primer espectáculo de la compañía, Metro cúbico (2004), tratando de llevarlos un paso más lejos. En este caso es la historia de una pareja que se acaba de conocer y queda atrapada en una situación absurda. El punto de partida es una imagen y una situación que podrían considerarse cotidianas, un embotellamiento de tráfico, pero que simbolizan esa parte claustrofóbica, angustiosa y surrealista de la vida moderna. Fiel al estilo de la compañía se aborda de nuevo el teatro del absurdo. El decorado se abstrae en objetos con una gran carga estética y narrativa, revelando su carácter cotidiano pero convirtiéndose en personajes del espectáculo. Es el caso del coche utilizado, un Trabant de la época soviética expuesto aquí como máquina escénica. El modelo representa al hombre social, al oficinista medio indolente y perdido entre la masa urbana. Todo para crear la emoción del larguísimo viaje de esos dos personajes que jamás recorrieron un sólo metro.






